No sé si se trata del hecho de que acabo de ser padre, pero lo que si sé es que a los que se los he mostrado también les ha impresionado.
En mi caso personal, mi esposa y yo no movemos nuestro carro hasta que nuestro hijo esté sujetado a su silla de seguridad, créanme cada vez que veo a mi hijo en el carro y no está en la silla me viene la imagen del bebe estrellado en el parabrisas.
Todo esto me ha llevado a analizar los anuncios que se generan en nuestro país para el MOPT, el famoso corazón en la carretera, o peor aún, el del amiguito que sale aprendiendo a manejar y hace su examen de licencia y se va a tomar.
No es sólo una cuestión de presupuesto entre esta campaña en Francia versus la del MOPT, sino también es una cuestión de realizar cuñas más creativas en las cuales las palabras sobran. Después de ver este anuncio no ocupamos palabras, yo por lo menos no sé francés y lo entendí perfectamente.
Tenemos la tendencia de hacer sumamente obvias las imágenes que vemos y a complementarlas con diálogos tontos y mal actuados "ella murió y él aún sigue borracho".
Una imagen dice más que mil palabras, más si estas imágenes nos hacen ver la realidad de frente.
Fabián Acuña


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